Pese a terminar su temporada un mes antes de lo previsto, la tenista estadunidense Serena Williams fue la mejor exponente del deporte blanco femenil en 2015, aunque en la memoria quedará el hecho de que la italiana Roberta Vinci le negó la dicha de la perfección.

La vigente campeona olímpica culminó el año como la mandamás absoluta del ranking mundial y cuando llegó a perder algún encuentro se desataba el debate sobre si por fin sus rivales habían encontrado la fórmula para debilitar este monopolio.

La pizarra final sólo le dio la espalda en tres ocasiones: una contra la ascendente suiza Belinda Bencic en Toronto, otra frente a la zurda checa Petra Kvitova en el Mutua Madrid Open y la última, en semifinales del Abierto de Estados Unidos, ante Vinci.

En Flushing Meadows, la veterana pagó cara la presión por tratar de concretar el Grand Slam de temporada; además, esa corona le hubiera valido para emular los 22 majors de la alemana Steffi Graf, quien en la historia de la Era Abierta todavía aparece como la máxima ganadora en eventos de esta categoría.

La ilusión por cumplir dichas metas aumentó por el hecho de estar en casa, pero el encanto se rompió en la ronda de las mejores cuatro, cuando Vinci la eliminó por parciales de 2-6, 6-4 y 6-4, con lo cual la transalpina obtuvo el triunfo de su vida, pues ya en la definición cayó ante su compatriota Flavia Pennetta.

La amarga derrota combinada con las persistentes molestias en el codo y rodilla, obligaron a la menor de las hermanas Williams a cancelar el resto de su agenda anual e incluso renunció a la posibilidad de defender su cetro en las Finales de la Asociación Femenil de Tenis (WTA).

La decisión no fue sencilla, pero la estadunidense dejó en claro que pretende seguir derrochando talento sobre las canchas y si faltó a los últimos torneos del año fue para asegurarse de que habrá Serena para rato, más allá de sus 34 años de edad y de ese doloroso capítulo, el cual no le impedirá reencontrarse en 2016 con la chance de volverse “inmortal”.

Mientras tanto, como parte de su recuperación física y mental, la multimedallista olímpica podrá consolarse cuando mire a los 69 habitantes de sus vitrinas y recuerde que, durante este año que está por despedir, tuvo entre sus brazos los trofeos del Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon, Miami y Cincinnati.

NTX