El beisbolista Alex Rodríguez se retiró la noche del viernes de su equipo Yanquis de Nueva York como uno de los más aclamados bateadores en la historia del deporte, pese a que su legado fuera a menudo manchado por sus negativas decisiones.Nacido hace 41 años en el tradicional barrio dominicano de Washington Height, en Nueva York, de una familia proveniente de este país antillano, Rodríguez dijo adiós con una de las carreras más exitosas de la historia, con 696 jonrones, con un triunfo frente a los Rayos de Tampa Bay.

La historia de Rodríguez es mixta, e incluye tanto el honor de ser el cuarto bateador con mayor número de jonrones en la historia como el uso de sustancias prohibidas para aumentar su rendimiento, lo que le costó haber sido suspendido durante toda la temporada de 2014.

Pese a que pocos auguraron que Rodríguez pudiera regresar a una carrera profesional al nivel anterior a su suspensión, el bateador siguió acumulando triunfos, con lo que pudo dejar atrás parcialmente un escándalo que ahora lucha por sacudirse por completo.

En la conferencia de prensa ofrecida luego del partido, Rodríguez afirmó que su esperanza es que su historial “no fuera definido por sus errores”.

“He dado a estos seguidores muchos dolores de cabeza durante varios años. He decepcionado a mucha gente, pero se siente bien estar aquí”, sostuvo Rodríguez, quien permanecerá como asesor de los Yanquis de Nueva York y quien aún podría jugar con otro equipo profesional.

Además de su récord frente al bat, Rodríguez se retira con un campeonato bajo el brazo, en 2009, así como tres menciones como el jugador más valioso de la temporada, en 2003, 2005 y 2007.

En el juego del viernes por la noche, en que Rodríguez logró conectar un hit que terminó sumando una carrera para el triunfo de su equipo, los aficionados corearon su nombre para que el entrenador enviara a la estrella a su posición defensiva en la tercera base.

Hasta la novena entrada, fue cuando el entrenador Joe Girardi envío a su posición a Rodríguez, donde éste tomó un puñado de tierra del campo, lo metió como recuerdo a la bolsa trasera de sus pantalones y, al final, se despidió con un abrazo de sus compañeros.

En la noche nublada y con intensos vientos, el público aplaudía y coreaba el nombre de una estrella que, pese a los errores cometidos, demostró no sólo que era un valioso jugador sino que pudo redimirse como atleta y limpiar, aunque fuera de manera parcial, su legado.

“Luego de todo por lo que han pasado, que hayan decidido venir en una noche como esta, a mostrar esta clase de amor, es algo que nunca olvidaré”, señaló Rodríguez.

NTX