El mexicano Raúl Jiménez acogió hoy con resignación la decisión del Benfica, que no le liberó para participar en los Juegos Olímpicos con México, y aclaró que ser el jugador más caro de Portugal y de su país no le presiona.

“Es cierto que me habría hecho muy feliz ir (a Río de Janeiro), hubiese sido algo muy lindo, pero ahora estoy haciendo la pretemporada aquí en el Benfica y estoy muy contento por estar aquí”, manifestó Jiménez desde Burton-Upon-Trent (Inglaterra), donde el Benfica se prepara para una nueva temporada.

Este jueves, el Benfica oficializó la compra al Atlético de Madrid del restante 50 % del pase de Raúl Jiménez, por lo que el club luso invirtió en el delantero un total de 22 millones de euros, la contratación más cara del fútbol luso y del mexicano.

Ser el más caro no me presiona y se trata de “es un aliciente, algo que me motiva, para seguir mejorando y dar lo mejor de mí para ayudar al equipo dentro campo”, consideró el ariete.

El internacional mexicano, de 25 años, se ha convertido en el fichaje más caro de la historia del fútbol portugués al batir el récord del medio francés Giannelli Imbula, por el que el Oporto desembolsó en el 2015 un total de 20 millones de euros.

Raúl Jiménez, ex del América de México y del Atlético, participó en la última temporada en 45 partidos con el Benfica, la mayoría de suplente, y anotó 12 goles, varios de ellos decisivos para que el club encarnado se consagrase campeón de Liga por tercera vez consecutiva. EFE