Lograr el quinto título liguero consecutivo es el reto que se presenta por delante al París Saint-Germain, desde esta temporada en manos del entrenador español Unai Emery, que tiene como principal misión mantener la hegemonía en Francia, cuya liga comienza mañana, y avanzar en Europa.

La diferencia sideral entre el equipo de la capital, regado abundantemente con los millones de su propietario catarí, y el resto de sus rivales, ha hecho perder al campeonato francés interés, al menos en lo que se refiere a la primera posición.

Pero el PSG entra en una nueva era, por haberse puesto en manos de Emery y porque ya no contará con su hombre más carismático, el sueco Zlatan Ibrahimovic, el hombre que tanto por su personalidad como por sus goles hizo entrar al equipo en una nueva dimensión.

La principal misión del técnico español, que llega con el prestigio de sus tres triunfos en la Liga Europa, será que el equipo no pierda terreno en Francia, al tiempo que avance en Europa, auténtico campo de batalla marcado por el propietario catarí.

Para hacerlo, Emery no ha contado este año con ningún fichaje multimillonario, aunque se ha hecho con jugadores de renombre, como el francés Hatem Ben Arfa, el polaco Grzegorz Krichowiak, que le ha seguido desde Sevilla, o el belga Thomas Meunier.

El grueso del equipo se asentará sobre el equipo con el que el PSG ha ganado las cuatro últimas ligas, dos Copas de Francia y tres de la Liga.

El puesto de Ibra parece prometido al uruguayo Edinson Cavani, relegado hasta ahora a una banda por la presencia del sueco y que, a sus 29 años disfrutará al fin de la posición de “9” que venía reclamando con insistencia desde su llegada a París en 2013.

El español Jesé Rodríguez, bloqueado en el banquillo del Real Madrid, decidió dar el salto a sus 23 años, lo que puede constituir un refuerzo importante en un ataque en el que también buscarán un puesto el argentino Ángel di María o el brasileño Lucas Moura.

Lejos en sus ambiciones aparece un Lyon que se ha contentado con mantener a sus prometedores jugadores, en particular al atacante Alexandre Lacazette, tentado por el PSG, y que aparece como principal baza lionesa para poner en problemas al campeón.

Los subcampeones tienen también puestas esperanzas en el español Sergi Darder y han reclutado este año al defensa argentino Emanuel Mammana, procedente del River Plate, para colmar el vacío dejado por Samuel Umtiti, vendido al Barcelona.

El tercero del año pasado, el Mónaco, tampoco ha hecho locuras en el mercado y su principal novedad llega del regreso del colombiano Radamel Falcao, tras dos grises años cedido en Inglaterra.

El exjugador del Atlético de Madrid, que se perderá los primeros partidos por una lesión, llega con ambiciones renovadas.

Más convulso aparece el Olympique de Marsella, en pleno proceso de búsqueda de un nuevo propietario y que se ha puesto en manos de un entrenador de la casa, Franck Passi, adjunto de “Míchel” la pasada temporada.

Su principal compra ha sido la del atacante Bafétimbi Gomis, que regresa a Francia tras una travesía del desierto en la Premier.

La llegada del meta argentino Walter Benítez al Niza no parece suficiente para colmar la salida de Ben Arfa, principal artífice de que el equipo acabara cuarto la pasada campaña.

El resto de los adversarios no parecen armados de forma suficiente para hacer temblar la fortaleza parisiense. Emery tendrá el reto de hacer que su equipo alcance un elevado nivel de competición en Europa sin tener gran rivalidad interna. Un desafío en el que fracasó Laurent Blanc, lo que le costó el puesto. EFE