El atleta Oscar Pistorius fue condenado hoy a seis años de prisión por el asesinato de su novia, la modelo Reeva Steenkamp, delito para el que la Justicia sudafricana prevé un mínimo de quince años de cárcel.

El fallo sustituye a una sentencia inicial de cinco años por un delito de homicidio imprudente que le impuso la jueza Thokozile Masipa, la misma que hoy le ha condenado a un año más por un delito mucho más grave.

En su primera resolución, la magistrada interpretó que Pistorius, que el 14 de marzo de 2013 disparó cuatro veces a través de la puerta de un cuarto de baño “minúsculo” y “sin escapatoria”, no tenía intención de matar.

También aceptó que el corredor olímpico discapacitado confundiera a su novia con un ladrón.

El Tribunal Supremo revocó esa sentencia creyendo que tuvo una clara intención de matar a la persona que había detrás de la puerta, supiera o no de quién se trataba, y le declaró culpable de asesinato.

El caso regresó entonces a Masipa, quien hoy certificó públicamente su desacuerdo con una condena elevada para Pistorius, a quien definió como “un héroe nacional caído”.

“Soy de la opinión de que una larga sentencia no sería apropiado”, consideró la jueza, quien aseguró que existen suficientes y “significativos” factores atenuantes para limitar la pena a menos de la mitad de lo establecido por la ley.

Uno de estos atenuantes es el auxilio inmediato a la víctima que, según la magistrada, Pistorius intentó prestar llamando a los servicios médicos de urgencias.

Otro es el arrepentimiento, algo que empezó a mostrar “desde el mismo momento” en el que llegaron los médicos, que le encontraron llorando e implorando perdón.

Además, ya durante la fase judicial, Pistorius “se disculpó públicamente” e intentó reunirse con la familia de su expareja para hacerlo en privado, aunque se negaron a recibirle.

“Para un acusado, una de las cosas más difíciles es afrontar a la familia de su víctima para pedir disculpas”, remarcó la magistrada.

Después, durante el año que estuvo en prisión antes de recibir la libertad condicional por buen comportamiento, demostró que “no es una persona violenta” y superó numerosos programas de reinserción, lo que a su juicio le convierte en un “buen candidato para la rehabilitación”.

“Es fácil ver que se trata de una persona diferente”, dijo la jueza, quien recordó que Pistorius “ha perdido su carrera y su paz” y que su vida “nunca será la misma”.

Todas estas circunstancias, a su juicio, pesan más que la agravante de no haber intentado un disparo de advertencia o de haber descargado cuatro tiros contra alguien “sin escapatoria”.

“Un largo encarcelamiento no servirá a los fines de la justicia”, remarcó antes de dictar una condena de seis años en la que el atleta podría obtener la libertad condicional en tres por buen comportamiento.

Pistorius tiene las dos piernas amputadas desde los once meses por un problema genético e hizo profesión en el atletismo corriendo sobre dos prótesis de carbono. Alcanzó la cima de su éxito en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

Tras la lectura de la sentencia, el equipo jurídico de Pistorius -quien ya ha sido trasladado a prisión- anunció que no emprendería ningún recurso contra la misma, mientras que la Fiscalía, que pedía el mínimo de quince años previsto por la ley, dijo que estudiará una posible apelación.

Las redes sociales reaccionaron con indignación a la resolución judicial, con usuarios especialmente contrariados por el supuesto trato desigual que ha recibido el atleta, miembro de una adinerada familia de Pretoria.

“Si Pistorius fuese negro y desconocido, habría obtenido la cadena perpetua. Salvado por su estatus de celebridad”, criticó en Twitter el veterano periodista británico Piers Morgan.

En este mismo sentido, la portavoz de la asociación de mujeres del partido gubernamental en Sudáfrica, Jacqui Mofokeng, calificó la sentencia como un “insulto” hacia la mujer y “una vergüenza para el sistema judicial de este país”.

 

EFE