El chileno Manuel Pellegrini, entrenador del Manchester City, aseguró que su equipo saldrá el miércoles en el Santiago Bernabéu, en la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones, con la pretensión de “tratar de salir arriba, presionar y marcar un gol” para hacer bueno el empate a cero de la ida.

El extécnico de equipos como Villarreal, Real Madrid y Málaga señaló que el planteamiento “va a ser exactamente igual” y que no acudirán al Bernabéu “tratando de empatar a cero”, sino en busca del gol, porque cualquier empate favorece al City siempre que marque.

Así mismo vaticinó que se verá también “Madrid más abierto” y sobre el hecho de que el cuadro blanco no ha encajado gol alguno aún en casa en la presente Liga de Campeones comentó que “las estadísticas están para romperlas”.

En cuanto a la posibilidad de que el portugués Cristiano Ronaldo no pudiera jugar esta vuelta, manifestó que el luso “es un jugador que ha marcado la diferencia durante los últimos años” y que en su etapa en el banquillo madridista tuvo “la mala fortuna de estar en la única ocasión que Cristiano estuvo dos meses con un tobillo roto”.

En una entrevista con ‘El Mundo’ en Manchester, Pellegrini insistió en que en el primer partido le sorprendió que el Real Madrid “estuviera tan atrás” y que el equipo que “tuvo más intención” fue el suyo.

“Quizás en algún momento ellos se vieron superados y quizás especularon, también con mucha razón, para jugar el primer partido de visita tratando de no perderlo. A nuestro equipo le faltó mucha creatividad, perdió muy rápido el balón, pero creo que tuvimos una actitud de intentar ganar el partido. Vamos a tratar de hacerlo exactamente igual en Madrid el próximo miércoles”, aseguró.

Admitió que, como hincha, sí que se “sentiría decepcionado” con el encuentro de ida “porque fue un partido malo”. “Yo siempre soy un defensor del fútbol ofensivo. Yo creo que nosotros quisimos y no pudimos. Y el Madrid no quiso directamente o no pudo tampoco hasta los últimos 20 minutos que tuvo un par de córners peligrosos, pero no atacando como equipo. Pero, por supuesto, si me preguntan sin estar involucrado, yo esperaba más de aquel partido”, añadió.

El chileno negó que entrenar al Real Madrid fuera una misión imposible y aseguró que “es un orgullo” dirigir al cuadro blanco. “Lo que pasa es que cuando uno dirige al Madrid, tiene que estar capacitado para aceptar que es un club no sólo deportivo, es muy político. Y en qué medida uno se deja interferir por personas que, para mí, no tienen conocimiento de fútbol para hacerlo…”, declaró.

No obstante, precisó que no se refería al presidente, Florentino Pérez, y que tuvo “la fortuna de pasar por una de las pruebas más difíciles”, algo que no le “alteró en absoluto”.

“Yo siempre sabía que lo que más les agradaba a los jugadores de mí era llegar al lunes y que nada cambiase si habíamos perdido o ganado. Les demandaba el mismo trabajo, los mismos conceptos, independientemente de lo que dijeran en el exterior. Nunca puse un jugador si le convenía a uno u otro, o si recibía una crítica más o una crítica menos. El Madrid tiene un modelo y no lo va a cambiar”. explicó.

En todo caso, el Santiago Bernabéu le evoca sentimientos “solamente buenos” pese a que se marchó “con mucha amargura por no haber conseguido la Liga, aunque hubiera sido el primer y el último título” y a que “sabía perfectamente” que en agosto ya estaba despedido “porque el presidente (Florentino Pérez) se lo dijo al presidente del Villarreal (Fernando Roig) y él me lo dijo a mí”.

Tras asegurar que se decantó por el fútbol para evitar “una vida plana” y que siempre se ha “movido más por desafíos que por intereses” valoró la progresión del City en los últimos años, “un club que va creciendo envuelto en títulos”.

Comentó que no hará traspaso de poderes con Pep Guardiola, actual técnico del Bayern Múnich y su relevo en el City, al que espera encontrarse “en Milán en la final”, si bien no tiene preferencias sobre el rival en la hipotética lucha por el título continental.

Asumió como suya la idea del anuncio del fichaje de Guardiola porque el chileno “no quería quedar con la imagen de tonto”. “Entonces, me pareció prudente aclararlo. Si fue bueno o malo… Tuvimos un bajón muy grande después del anuncio. Estábamos a tres punto del líder y perdimos tres partidos, más la FA Cup”, dijo.

Afirmó que tratará para el futuro tener “un proyecto con recursos y condiciones para trabajar”, si bien admitió que le “encantaría la Liga italiana”, aunque no descartaría volver a la Liga española.

Lo que tiene claro es que Inglaterra “es una experiencia que ningún técnico importante se debería saltar”. “La organización es perfecta, por espectáculo para los fans y para la televisión. Y el apoyo de la gente es impresionante: todos los estadios están siempre llenos, en cualquier competición”, manifestó.

En cuanto al Leicester no consideró que sea una lección para los ‘grandes’ de la Premier. “Es un equipo muy bien trabajado y con muy pocas lesiones. Tienen un mérito enorme, pero no creo que se vayan a mantener en la cúspide ocho o diez años. Todos los equipos grandes se hacen en base al dinero. Lo del Leicester, creo, es parecido a lo que hicimos con el Villarreal, cuando fuimos segundos”, indicó.

Aseguró que su jugador franquicia de todos los que dirigió es el hispano-brasileño Marcos Senna, al que tuvo en el Villarreal, porque refleja lo que debe ser un jugador de fútbol en el aspecto personal, profesional, de calidad, de sacrificio, de caballerosidad, de todo… Pero sería muy injusto nombrar a uno (citó a Cazorla, Xabi Alonso, Cristiano, Raúl, ‘un señor’, Joaquín, Demichelis y jugadores de su etapa en San Lorenzo y River Plate).

 

EFE