La marcha triunfal de los Warriors de Golden State volvió a tener como protagonista al base Stephen Curry, que celebró su 28 cumpleaños con 27 puntos y un triunfo histórico por 125-107 ante los Pelicans de Nueva Orleans.

Los Warriors, con marca de 60-6, se convirtieron en el equipo que más rápido alcanzó las 60 victorias en la historia de la NBA.

“Los números de sesenta y seis suenan bien y es un gran logro por parte de nuestro equipo”, declaró Curry al concluir el partido. “Nuestros aficionados se merecen todo”.

Curry lideró una vez más el ataque balanceado y ganador de los Warriors al anotar cuatro triples, dio cinco asistencias y capturó cinco rebotes, que lo dejaron al frente de una lista de cinco jugadores que tuvieron números de dos dígitos.

El deseo de Curry, que fue vitoreado durante todo el partido por los seguidores de los Warriors presentes en el Oracle Arena, donde siguen invictos con 31-0 y marca histórica de 49-0 sin perder al contar los 18 triunfos de la pasada temporada, es que quiere seguir siendo el mejor y encontrar siempre nuevos caminos para mejorar.

Las intenciones de Curry, si se mantiene saludable, simplemente es lo peor que podían escuchar los equipos rivales de cara a intentar ganar a los actuales campeones de liga.

Por lo conseguido en los días que le tocó jugar en el día de su cumpleaños, lo dicho por Curry no son frases hechas sino aportación de elementos objetivos.

En su primer cumpleaños en la NBA con 23 años, Curry anotó 19 puntos antes los Kings de Sacramento, en la del 2014 para sus 26 los celebró con 27 frente a los Cavaliers de Cleveland, pero en ambos no pudo disfrutar de la victoria ya que los Warriors perdieron sendos partidos.

Todo cambió la pasada cuando aportó un doble-doble de 25 tantos y 11 asistencias que esta vez si les permitió a los Warriors conseguir la victoria ante los Knicks de Nueva York en su marcha hacia el primer título de liga después de 40 años de espera.

El pívot Draymond Green volvió a ser el mejor hombre de los Warriors en el juego interior al conseguir un doble-doble de 14 puntos y 12 rebotes.

Mientras que el escolta Klay Thompson acompañó una vez más a Curry en el ataque de los Warriors como responsable de formar parte de los “Splash Brothers” y consiguió 18 tantos ante los Pelicans, el mismo equipo al que el año pasado en la primera ronda de los playoffs barrieron por 4-0.

Mientras que los reservas brasileños, el escolta Leandro Barbosa jugó 22 minutos en los que aportó nueve puntos tras anotar 4 de 6 tiros de campo, incluido el único triple que intentó, capturó tres rebotes –todos defensivos–, dio una asistencia y perdió un balón.

El pívot Anderson Varejao llegó a los siete puntos en tan solo siete minutos que vio acción al estar perfecto en todo lo que tiro a canasta (2-2, 0-0, 3-3), y también capturó tres rebotes, todos defensivos.

Los Warriors, que desde el domingo, sin jugar, ya se proclamaron campeones de la División Pacífico, consiguen títulos consecutivos por primera vez desde la temporada de 1974-75 y 1975-76.

Mientras que el entrenador Steven Kerr le ganó el duelo a su discípulo y hombre de confianza la pasada temporada como entrenador asistente Alvin Gentry, que ahora dirige a los Pelicans.

Sus conocimientos sobre el equipo con el que trabajo la pasada temporada no le sirvió de nada ante la inspiración encestadora de Curry y el trabajo de conjunto de los campeones de liga, que son mejores a los que él dejó cuando se fue como máximo responsable a Nueva Orleans.

El ala-pívot Anthony Davis encabezó el ataque de los Pelicans al aportar un doble-doble de 22 puntos y 11 rebotes que no fueron suficientes a la hora de frenar a una auténtica máquina de conseguir victorias como son los actuales Warriors, actuales campeones de liga y el nuevo equipo de marcas históricas dentro de la NBA.

La derrota dejó a los Pelicans con la cuarta consecutiva y marca de 24-42 que los aleja aun más de la lucha por estar en la fase final.

 

EFE