En la justa olímpica de Múnich 1972, la delegación mexicana sólo pudo aspirar a una medalla y eso fue obra del boxeador Alfonso Zamora, quien contra los pronósticos hizo valer el buen momento que pasaba el pugilismo.En medio de la tensión política con la delegación israelí, que sufrió un incidente violento en la Villa Olímpica, el mexicano supo enviar sus golpes con buena dirección desde su duelo con el español Francisco Rodríguez, quien era un peleador rudo.

Noqueó en dos asaltos al ibérico y eso dio amplias posibilidades de llegar al oro, porque con el simple hecho de ganar el duelo, ya había asegurado bronce; pero Zamora quería estar en la final y lo logró.

Con sus 18 años de edad, el jovencito no se intimidó ante el hombre de 27 años y con más de 160 combates en su palmarés. Sin embargo, la experiencia de Orlando Martínez, quien se argumentó con piernas rápidas y habilidad en su boxeo, fueron mejor para vencer el mexicano.

Fueron tres episodios en los que Zamora no vio lo duro sino lo tupido, pero no claudicó y siguió hasta el final. La pelea fue para Martínez y dejó a Zamora con la medalla de plata, la única con la cual regresó la delegación mexicana.

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