Después de 23 años regresó la Fórmula Uno a México, la pista emblemática del Autódromo Hermanos Rodríguez volvió a tener a los bólidos más rápidos del mundo.

Una espera que valió la pena y rebasó los límites de cualquier proyección dando así el Gran Premio más colorido de todo el año.

La hospitalidad mexicana fue el principal sello de la cita, el 29, 30, 31 de octubre y 1 de noviembre quedaron marcados como el inicio de una nueva era, la tercera que le toca al país, con una pista completamente renovada de la que solo quedan ciertas reminiscencias de lo que fue su primer trazo.

Ahora un circuito muy al estilo de la constructora Tilke ponía una nueva atracción sobre la pista, si antes era referente por su pericia y dificultad, ahora lo sería por su velocidad. “El nuevo templo de la velocidad” o cuando menos el nuevo en el continente, rivalizando con los más puristas sobre el circuito de Monza, Italia.

Este adjetivo no por ser el menor tiempo de vuelta, ni la velocidad promedio, porque cuenta con sectores muy lentos haciendo una combinación que poner al rojo vivo los frenos del coche por el castigo que reciben.

Sin embargo, demostró ser el Autódromo donde se pueden alcanzar las mayores velocidades punta de todo el campeonato.

En el Hermanos Rodríguez fue donde los días previos se rompió la marca de 355 kilómetros, que este año se impuso en Monza, el británico Lewis Hamilton lo hizo al llegar a 362 durante los entrenamientos, pero eso solo sería un aviso, pues ya en carrera el venezolano Pastor Maldonado llegó hasta los 366.2.

Pero si la velocidad fue una parte del entrenamiento, la carrera por sí misma no tuvo desperdicio, pese a que para el Gran Premio de México, el campeonato a estaba decidido a favor de Hamilton, pero el alemán Nico Rosberg jugó bien sus cartas y pudo estar por encima de su compañero de equipo para quedarse con la victoria en este regreso de la F1.

Más de 100 mil personas se dieron cita para brindar una calurosa bienvenida a todo el “circo” del campeonato, un recibimiento que sorprendió a todo en el paddock, desde la visita del Presidente de la Republica, Enrique Peña Nieto, y otras personalidades como el rey Juan Carlos, hasta el coro de niños mixes que entonó el himno.

Todo lució a la perfección, por lo que muchas de las personas en los equipos no dudaron en externar el gusto por venir a México y pensar en uno de los mejores GPs en cuanto a organización y hospitalidad. Así también lo pensó Rosberg, quien vivió desde primera fila el “Cielito Lindo” de los espectadores en el Foro Sol.

Así la Federación Internacional del Automóvil (FIA) al final del año reconoció a México como el mejor organizador del año de una carrera del campeonato, dándole la confianza para mantener el nivel e incluso superarse de cara a lo que será la temporada 2016, cita que fue fijada para el 28 al 30 de octubre próximos.

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