El milanés estadio Giuseppe Meazza, nacido hace noventa años como San Siro, albergará este sábado su cuarta final de Liga de Campeones/Copa Europa, que verá frente a frente a los madrileños Real y Atlético de Madrid, siendo la novena ocasión en que en Italia se dispute una finalísima de la máxima competición continental.

Curiosamente, ninguna de las nueve finales italianas vieron como ganador a un equipo español, pues el único que llegó a una de ellas fue el Valencia, que cayó ante el Bayern Múnich (1-1, 5-4 en los penaltis), en la campaña 2000-01, y precisamente en el Meazza.

Ello se romperá este sábado, pues gane quien gane el triunfador será español. Y el Meazza, que tiene el honor de ser el estadio donde juegan los dos únicos clubes (Inter y Milan) de una misma ciudad en conquistar la Liga de Campeones/Copa de Europa, podría también ver como Madrid se le une en tal privilegio de alzar el trofeo el conjunto “rojiblanco”.

El estadio milanés, además, presenta desde hace años una especie de “lucha” sobre su denominación: San Siro o Meazza. Los “románticos del balón” prefieren denominarlo de la primera forma, como también los interistas.

El motivo es bien claro: nació como San Siro, pero fue renombrado en memoria del exjugador y exentrenador Giuseppe Meazza a partir de 1980. Milanés nacido en agosto de 2010 y fallecido en agosto de 1979, el delantero, doble campeón mundial con Italia (1934 y 1938), militó en ambos clubes de la ciudad (Inter y Milan) e, incluso, entrenó a los interistas.

Esta doble nominación hace que, curiosamente, en los archivos oficiales figure como de las tres anteriores finales en el estadio milanés, dos hayan sido en San Siro (1964-65 y 1969-70) y una en el Meazza (2000-01).

Se denomine por los aficionados como de se desee, se trata de uno de los míticos escenarios futbolísticos internacionales.

El estadio, que fue un regalo en 1926 del entonces presidente del Milán, Piero Pirelli, a su club, debe su primer nombre de San Siro a una cercana iglesia dedicada a ese santo, que se encontraba en sus cercanías y que, además de a la instalación deportiva, con posterioridad cedió entonces su nombre a todo un barrio.

La instalación fue construida en tan sólo trece meses y medio por 120 trabajadores y constaba de cuatro tribunas que alojaban a unas 35.000 personas. Su coste, entonces, fue de 5 millones de liras, el equivalente hoy a unos 3.500 millones de liras (1,75 millones de dólares).

San Siro fue inaugurado oficialmente el 19 de septiembre de 1926 con un duelo amistoso de máxima rivalidad milanesa ganado por el Inter (6-3). Sin embargo, el primer encuentro de competición oficial que acogió fue el liguero Milan-Sampierdarenese (1-2), el 6 de octubre de 1926. Su bautismo internacional no llegaría hasta el 20 de febrero de 1927, con el Italia-Checoslovaquía (2-2).

Desde su construcción hasta 1945, el entonces estadio denominado San Siro albergaba únicamente los encuentros caseros del Milan, que era su propietario. El otro gran club de la capital, el Inter, en cambio, jugaba en la Arena.

En 1935 el estadio fue vendido por el Milan al Ayuntamiento de la ciudad, que, tres años después, decidió ampliarlo superando el aforo las 100.000 localidades. La remodelación concluyó en 1939, jugándose el primer partido con el entonces nuevo aspecto el 13 de mayo de 1939, Italia-Inglaterra (2-2).

En 1954 se afrontó una nueva remodelación que redujo el estadio en 85.000 espectadores y en 1957 le fue instalada su primera iluminación eléctrica. En 1967 se le puso su primer marcador electrónico, que indicaba tan sólo el resultado.

Fue el 3 de marzo de 1980 cuando el estadio perdió su denominación de San Siro para convertirse en el Giuseppe Meazza, en honor del fallecido un año antes delantero internacional.

Su última remodelación fue con motivo de la disputa de la fase final de la Copa del Mundo Italia 1990, donde acogió, entre otros, el partido inaugural. Se construyó el tercer anillo, se ubicó un techo que cubre las localidades y que es sostenido por once torres externas, con rampas de acceso para el público a sus asientos. La capacidad del estadio se fijó en 85.700.

Las medidas de su terreno de juego son 105×68 metros y para marcar las líneas que lo delimitan, así como de las otras indicaciones internas se emplean unos 80 kilogramos de yeso.

Con la nueva cara, el estadio fue inaugurado el 25 de abril de 1990, en la final de Copa de Italia, Milan-Juventus Turín (0-1).

En la actualidad, tras una gestión compartida por el Milan e Inter, y posterior concesión de responsabilidad al club milanista, está ubicado entre sus gradas un museo del fútbol dedicado a ambos clubes.

Pero en toda su historia no sólo ha sido cita de partidos, pues ha acogido combates de boxeo con el título mundial en juego, y conciertos musicales, como los celebrados por Bob Marley (27 junio 1980) o Bruce Springsteen (1985).

El estadio milanés ha acogido ya tres anteriores finales de la entonces denominada Copa de Europa: 1964-65, Inter de Milán-Benfica (1-0), jugado el 27 de mayo de 1965; 1969-70, Feyenoord-Celtic de Glasgow (2-1, tras el tiempo suplementario), el 6 de mayo de 1970; y Bayern Múnich-Valencia (1-1, 5-4 en los penaltis), el 23 de mayo de 2001.

Además ha acogido tres finales de la Copa de la UEFA, al ser a doble partido y estar uno de los milaneses: 1990-91, Inter de Milán-Roma (ida); 1993-94, Salzburgo-Inter de Milán (vuelta); y 1996-97, Schalke 04-Inter de Milán (vuelta).

Asimismo, se han jugado cinco finales de la Supercopa, a doble partido y al estar uno de los milaneses (1973, 1989, 1990, 1993 y 1994); y cuatro de la Copa Intercontinental, también disputados a doble encuentro (1963, 1964, 1965 y 1969).

El San Siro/Meazza, en cuanto a estadios europeos que han acogido una final de la máxima competición europea (Copa de Europa o la actual Liga de Campeones), es superado por el mítico, destruido y luego renacido, inglés Wembley (7 finales).

Este sábado, igualará al belga Heysel, en la actualidad con otra denominación, el vienes Prater, el Olímpico de Roma y el madrileño Santiago Bernabéu. Todos ellos, con cuatro finales.

Y lo hará en medio de una polémica sobre el estado de su césped. Algo que no es nuevo. Ya ha traído desde hace años continuos dolores de cabeza. Desde su última remodelación, con la construcción del tercer anillo y la ampliación del techo, no llega la suficiente luz solar a buena parte de la hierba y a menudo se convierte en un “patatal”.

No en vano, en julio de 2012, se decidió ponerle un tapete mixto, con hierba natural y sintética para solucionar el problema.

Se le realizaron inyecciones cada dos centímetros de hierba sintética y, tras esta operación, el Meazza pasó a tener cerca el 30 por ciento de césped formado por fibras artificiales, plantadas a 20 centímetros de profundidad, mientras que el resto era hierba natural.

Sin embargo, el césped sigue presentando problemas y han saltado las alarmas. Los responsables de la instalación, no obstante, aseguran que el Meazza tendrá un “césped digno de una máxima final”. EFE.