La 80a edición del Masters, que se disputa a partir del jueves en Augusta National, parte con la emoción habitual y sin favoritos claros a enfundarse la chaqueta verde de ganador, como reconoce el número uno mundial, Jason Day.

“Creo que no soy el favorito esta semana. Jordan, Rory y Henrik, como está jugando ahora, o incluso Phil son favoritos. Hay tantos jugadores que pueden ganar aquí,” dijo el australiano, en referencia al estadounidense Jordan Spieth, el norirlandés Rory McIlroy, el sueco Henrik Stenson y el veterano estadounidense Phil Michelson.

En la era posterior a Tiger Woods, ganador de cuatro Masters y ausente este año por lesiones, casi ninguno de los mejores golfistas del mundo se atreve a esgrimir sus posibilidades de victoria en el primer grande del año.

“He vivido el período del dominio de Tiger, cuando sentíamos que todos los demás jugábamos por el segundo puesto. Estamos en un momento diferente, y va a pasar bastante tiempo hasta que vuelva un dominio como ese”, dijo Adam Scott, que se ha apuntado dos victorias en las últimas semanas y encabeza la clasificación del circuito estadounidense.

La cautela también predomina entre las estrellas anglosajonas. “Es un evento muy especial, pero no quiero tratarlo de manera diferente. Juego mejor cuando estoy más relajado, cuando me estoy divirtiendo y no pensando más de la cuenta,” dijo Rory McIlroy, que terminó cuarto en la edición de 2015 gracias a una remontada espectacular en las tres últimas jornadas.

Tan solo un par de estadounidenses ha comentado sus posibilidades. “Siento que estoy en uno de los mejores estados de forma de mi carrera”, dijo Phil Michelson, que acumula tres chaquetas verdes y no ha perdido la esperanza de volver a conquistar el Masters a sus 45 años.

Con 23 años menos, el ganador de la edición anterior, el estadounidense Jordan Spieth, espera emular las hazañas que no pudo culminar en 2015, cuando se quedó a las puertas de ganar el Gran Slam, los cuatro grandes de la temporada. “Estuve muy cerca el año pasado y creo que puede pasar. Si alguien gana los primeros tres grandes va a ser muy difícil controlar las expectativas”, dijo Spieth, que se encarga este año del menú de la cena de campeones previo a la competición.

El joven texano eligió una barbacoa de carne para agasajar a “chaquetas verdes” como Tiger Woods, Arnold Palmer, Gary Player y Jack Nicklaus, los tres encargados del tiro inaugural del jueves con el que dará comienzo esta 80a edición del Masters.

Las celebraciones previas comenzaron el domingo, con el campeonato infantil de drive, chip and putt, en el que participaron niños de todos los rincones de Estados Unidos, y culminan el miércoles con el famoso concurso de par tres, en el que los jugadores comparten partida y bolsas con sus parejas, familiares y amigos, antes de la noche de reflexión previa al comienzo de la competición.

Será una noche larga para los 19 golfistas, seis de ellos aficionados, que compiten por primera vez en el Masters que, con solo 89 competidores y múltiples bajas ilustres, como las de Tiger Woods o José María Olazabal, tendrá uno de los números de participantes, o invitados como los llaman en Augusta, más bajo de su historia.

“Creo que es un gran momento para el golf con la alternancia en el primer puesto del mundo y la presión de los jóvenes”, dijo el inglés Justin Rose, que empató en el segundo puesto en 2015 y es el favorito de los aficionados británicos.

 

EFE