La selección italiana, subcampeona de Europa, venció y se vengó hoy aquí de España, la vigente campeona, que jugó de blanco, la playera con la que suele perder, en el juego de octavos de final de la Eurocopa y que cerró así un ciclo de dos victorias consecutivas en el torneo iniciadas en 2008.

Cuatro años después de perder por un abultado cuatro a cero la final de la Eurocopa de 2012, la antigua “bestia negra” de España volvió esta noche a convertirse en un muro infranqueable para “la Roja” y con su tradicional juego defensivo sumado a un rápido ataque ganó el partido, que podría suponer además la jubilación para el seleccionador español, Vicente del Bosque.

Italia, primera de su grupo de clasificación, salió sin complejos y con muchas ganas de revancha (“vendetta” en italiano) de aquella derrota histórica, se fue al ataque total en el primer tiempo y no dio opción a España a hacerse con la posesión del balón.

Finalmente fue Chiellini, el veterano y luchador defensor de Italia, quien anotó para darle la tranquilidad necesaria a Italia, que cerró su defensa en el segundo tiempo, y jugó al contraataque que le daría el segundo gol ya terminando el juego, cuando España rozaba el empate y la prórroga.

Ninguna de las dos selecciones quería jugar contra la otra. Aunque partía como favorita, España, por el pasado, temía a Italia, con la que ha sufrido algunas de las derrotas más amargas de su historia, incluida la última eliminación en 1994 en el Mundial de Estados Unidos.

Pero la derrota de España el martes en Burdeos, sur, contra Croacia provocó el emparejamiento que al final le ha costado a “la Roja” su eliminación cuando, de haber empatado o ganado a Croacia, habría disputado un cuadro muy confortable, un camino más cómodo para la final, que podría haber sido contra Italia tal vez.

La derrota de hoy tiene un valor muy simbólico para España, cuyo capitán Iker Casillas siempre dijo que el equipo ibérico comenzó a “tener fe” en sí mismo y que podrían ganar la Eurocopa de 2008, la Copa del Mundo de 2010 y la Eurocopa de 2012, luego de ganar a Italia en cuartos de final del torneo en 2008.

Por ello, el juego de hoy, con una nueva derrota frente al “eterno rival” tiene un valor simbólico para una España que fracasa de nuevo lejos del casillero final de un torneo, luego de fracasar estrepitosamente en la Copa del Mundo de Brasil, y puede considerarse como un “final de ciclo”.

Algo que predijo el exdefensa internacional italiano Tassotti, de triste recuerdo para los españoles en el Mundial de 1994, y que comentó en la prensa ibérica esta semana que España está “viviendo su final de ciclo”.

El Estadio de Francia, sede de la inauguración del torneo y donde se jugará la final, fue el escenario de esta verdadera final anticipada de la Eurocopa.

La anécdota la protagonizó el color blanco de las playeras de España, con el que ya perdió contra Croacia hace seis días, y con el que perdió contra Italia en la Copa del Mundo de Estados Unidos en 1994, en el último partido oficial que hasta esta noche Italia había ganado a España.

“No sólo eso. De Gea jugaba de amarillo y con el número 13. Lo teníamos todo para no ganar en estos términos”, comentó un aficionado “supersticioso” español.

 

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