El tenista español David Ferrer soportó el potente saque del estadunidense John Isner y se impuso, con un toque de dramatismo, por 6-3, 6-7 (6/8) y 6-2, con lo cual irrumpió a semifinales y mantiene el sueño de un segundo trofeo en el Masters de París.

El valenciano se enfilaba a una sencilla victoria en sets corridos cuando servía con el marcador a su favor 6-3, 5-3 y 40-15, pero el espigado norteamericano resurgió de sus cenizas para obligar a un tercer parcial.

Así que “Ferru” pasó del trámite efímero a luchar por espacio de dos horas y 26 minutos; ya con la rabia por no cerrar antes, en la tercera manga rozó la perfección y tan sólo perdió dos puntos en sus turnos de servicio, aunado a un par de rompimientos cosechados en ocho posibilidades.

El triunfo de la “Pared” se adornó con un par de ingredientes, de entrada porque Isner venía de sorprender al suizo Roger Federer, dándose el lujo de ni siquiera quebrarle y luego, porque una vez más se reafirmó dentro de la élite mundial, sin importar su edad (33) ni una molesta lesión en el codo que lo persiguió esta campaña.

Además de las Copas Davis y de las definiciones en Roland Garros 2013 y la Copa de Maestros 2007, la otra cúspide en la carrera del alicantino es aquel título en la “Ciudad Luz” hace tres años, recuerdo que lo motivará este sábado, cuando enfrente en la antesala al británico Andy Murray.

En los antecedentes, la balanza se inclina hacia el lado del escocés por récord de 10-6 y de hecho, los tres duelos más recientes quedaron en sus manos; no obstante, la última cita en eventos de categoría Masters 1000 fue para Ferrer (Shanghái, 2014).

NTX