El mexicano Diego del Real firmó un histórico cuarto lugar en el lanzamiento de martillo varonil de los Juegos Olímpicos Río 2016, algo que nunca había logrado un competidor tricolor en una justa de esta índole.

Sin los reflectores encima, el regiomontano llegó a esta competición brasileña para cumplir el sueño de estar en sus primeros Juegos Olímpicos, y una vez instalado en el evento no quiso nada más asistir, sino competir y lo hizo de gran manera.

Del Real Galindo se plantó en el Estadio Olímpico con el sueño de lucir y lo consiguió desde el pasado miércoles cuando fue quinto en la ronda preliminar con un lance de 75.19 metros para clasificar a la final de este viernes.

Ya en esta disputa por las medallas, sin nerviosismo y con mucha confianza, además de su buena técnica para hacer los giros y el lance, fue de menos a más. En sus dos primeros intentos marcó 73.35 y 73.58 metros.

Pero su mejor lanzamiento de martillo lo hizo en su tercera oportunidad, logró 76.05 metros para colocarse en el tercer lugar cuando recién iba la mitad de la competición, con esa distancia dejó atrás al campeón de Londres 2012, al húngaro Krisztian Pars (75.28), quien se ubicó en el séptimo peldaño.

En su cuarto chance, el martillo pegó en la reja y luego, en el quinto, no mejoró la distancia con un 70.83 metros, por lo que se agarró de su 76.05 para soñar con la presea de tercer lugar.

Con el sabor a bronce y el deseo de subir al podio, cuatro competidores lo tenían que superar en su último intento, mientras los dos primeros lugares, Dilshod Nazarov, de Tayikistán, e Ivan Tsikhan, de Bielorrusia, no eran presionados en los dos primeros puestos, en ese orden.

Cuatro competidores, el eslovaco Marcel Lomnicky, el húngaro Krisztian Pars, el polaco Wojciech Nowicki y el qatarí Ashraf Amgad, tenían la ocasión de arrebatarle el bronce al competidor mexicano en lo que era su último lanzamiento.

Lomnicky no superó la marca y Pars pegó en la reja, por lo que el deseo de medalla de bronce aumentaba para Del Real, pero tocaba el turno a Wojciech Nowicki, quien demostró su poderío y su vínculo con el tercer lugar para lanzar a una distancia de 77.73 y superar al mexicano y quedarse con el bronce, tal y como lo hizo en el último mundial de la especialidad en el campeonato europeo.

A pesar de que era rebasado, Diego del Real tenía en sus manos recuperar el podio con su último intento, pero la fuerza ya no le dio y firmó una distancia de 73.57 metros para afianzarse en el histórico cuarto puesto.

De este modo, el azteca dijo adiós a Río 2016, sus primeros Juegos Olímpicos, y más que sentirse orgulloso por su participación, quiso más y se marchó con un sabor agridulce consciente de que la presea estuvo mucho tiempo de su lado, se espera que tenga continuidad y en Tokio 2020 tome revancha.