El viento sopla fuerte y el ruido de los autos y de la música en los bares de los alrededores se cuela en el interior del Sambódromo, pero nada desconcentra al equipo mexicano de arqueras, que ya entrena en el corazón de la capital mundial de la samba para lograr un oro histórico en los Juegos de Río de Janeiro.

“Mi sueño es ganar por equipos. Sé que es muy difícil. Pero espero que podamos hacerlo. Estamos prestando mucha atención”, explicó la medallista olímpica Aída Román (plata individual en Londres 2012), quien lidera un equipo compuesto por Alejandra Valencia y Ana Gabriela Bayardo que comenzará a competir el día 5.

“Las mexicanas estamos muy fuertes y podemos sacar la casta. Por equipo estamos fuertes. Las cosas pueden salir muy bien. No te puedo decir si con medalla, pero venimos con el objetivo de hacer algo grande”, señaló por su parte Ana Gabriela Bayardo, tras cuatro horas de entrenamiento vespertino en el Sambódromo.

Las mexicanas aspiran a hacer historia tras la plata por equipos lograda en el Panamericano de Toronto de 2015 en el templo mundial de la samba, el Sambódromo de Río de Janeiro, donde césped artificial y enormes dianas fueron instaladas en la extensa explanada donde las noches de febrero desfilan reinas de la samba, artistas e ingeniosos carros coloridos.

“Es un poco difícil acostumbrarse al inicio al campo, por eso venimos con tiempo para entrenar. Es un lugar muy bonito. Las medidas están perfectas”, dijo Bayardo, tras lanzar decenas de flechas desde la explanada del Sambódromo, donde se aprecian –tras un muro de madera- las carrozas de las escuelas de samba y las favelas que caracterizan las colinas de Río.

A las afueras del Sambódromo, en las estrechas callejuelas del barrio carioca de Estacio, la vida sigue ajena a lo que sucede dentro del Sambódromo: los niños juegan al futbol descalzos en las calles, las parejas beben cerveza helada en humildes bares y escuchan música.

Los constantes ruidos de autos y el viento que, por intensas ráfagas, sopla en el Sambódromo pueden suponer una dificultad añadida para que México se lleve algún metal colectivo o individual en tiro con arco, pero lo importante, explicó el ex atleta olímpico en 2012 y entrenador Luis Eduardo Vélez, es la mente.

“Lo que más cuenta es la cabeza. La capacidad de gestionar la tensión y los nervios”, señaló.

Aída Román, una de las grandes promesas de medalla para México en estos Juegos tras la histórica plata individual de Londres, entrena con su característico gorro y sus gafas de sol, seria y “buscando la perfección en cada flecha”, como explicó entre sonrisas tras el entrenamiento, cuando se muestra más relajada.

“Voy a disfrutar en estos Juegos, voy a hacer la fiesta en el campo de tiro, porque me encanta formar parte de los Juegos Olímpicos”, señaló Román, quien dijo que la plata en Londres le hizo ganar una celebridad a la que no estaba acostumbrada.

“Tuve que cambiar de número de WhatsApp por la avalancha de mensajes. Aunque lo más increíble fue una amiga de mi hermano, que vive en Rusia, y que me vio en la final de Londres por televisión”, indicó Román, nacida en la Ciudad de México y que deja la puerta abierta a competir en los Juegos de Tokio 2020.

La bajacaliforniana Bayardo, que se declara con ganas de “volver a casa” tras ocho meses concentrada con el equipo de tiro en la Ciudad de México, explicó que la medalla de Román ha hecho que este deporte olímpico haya “crecido mucho en México, lo que hace que el nivel vaya subiendo”.

Junto a las ‘artemisas’ mexicanas, los arqueros Juan René Serrano, Ernesto Boardman y Oldair Zamora buscarán también un éxito similar al oro por equipos obtenido en el Panamericano de Toronto.

 

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