El Real Madrid busca en Milán su undécima Copa de Europa, tan solo tras dos años desde su última conquista en Lisboa, con un bloque de jugadores respecto al derbi madrileño más importante de la historia menos modificado que su rival, el Atlético de Madrid, pero con diferencias como el cambio de papel de Zinedine Zidane, la seguridad en su portería con Keylor Navas, cinco caras nuevas en el once o el buen estado de la BBC.

ZIDANE EN UN NUEVO PAPEL: En Lisboa era un meritorio, una figura que aprendía de un gran maestro como Carlo Ancelotti, en un curso acelerado al que se adaptó a la perfección gracias a la complicidad existente con un grupo de jugadores que le admiraban.

Una imagen imborrable de la noche de la Décima dejaba a un ‘Carletto’ impasible, con manos en los bolsillos esperando la reacción de su equipo que perdía, y mirando de medio lado a un Zidane que se desgañitaba con gestos en una corrección táctica del planteamiento madridista en busca del gol del milagro que llegó en el último instante gracias al testarazo de Sergio Ramos.

Ese papel lo asume ahora Zizou, que escuchó críticas por su falta de experiencia cuando sustituyó a Rafa Benítez, pero instaló la felicidad en el madridismo y la unión en el vestuario para juntos comenzar a luchar por salvar la temporada. El técnico francés se ha adaptado bien al cargo, insistiendo en que experimenta un continuo aprendizaje en los partidos, pero poseyendo algo de lo que otros carecen, la complicidad con futbolistas de elite y un lenguaje cercano con el que todos se identifican.

DEL CASILLAS MÁS INSEGURO A LA SEGURIDAD DE KEYLOR: El portero tico ha hecho olvidar a aquel Casillas que estuvo a punto de cerrar su ciclo de leyenda en el Real Madrid con el peor borrón. La perdida de confianza en sí mismo desde la etapa con José Mourinho y las campañas que soportó Iker, generaron una imagen de inseguridad en el terreno de juego, jugando con una presión añadida que plasmó en la final con su mala salida en el gol de Godín.

De no haber marcado Sergio Ramos el tanto en la última jugada del partido, ese habría sido el triste final del capitán que acabó quedándose una temporada más. Acabó dando el relevo a un Keylor Navas que transmite plena seguridad a sus compañeros y al madridismo.

En la mejor etapa de su carrera, el portero menos goleado de la presente edición de la Liga de Campeones (tan sólo ha encajado dos goles en la competición, por los ocho que acumuló Iker antes de Lisboa), está preparado para su gran reto y ser el primer futbolista costarricense que conquista el título de clubes más prestigioso del mundo.

CINCO CARAS NUEVAS EN EL EQUIPO TITULAR: El equipo titular por el que apueste Zidane mostrará cinco caras nuevas respecto al de Ancelotti en Lisboa. Ya no están en la plantilla Casillas, Fabio Coentrao, Sami Khedira ni Ángel Di María y se pierde la gran cita por lesión Raphael Varane. Los sustitutos para Zizou serán Keylor Navas, Pepe, Marcelo, Casemiro y Toni Kroos, que ese año recibió el duro correctivo del Real Madrid integrando el Bayern Múnich en el Allianz Arena (0-4).

También se han marchado de la plantilla blanca jugadores que ganaron la Décima como Diego López, Xabi Alonso que fue baja en la final por sanción, Asier Illarramendi y Álvaro Morata.

NUEVA IDENTIDAD EN LA MEDULAR: de los titulares en la zona de máquinas tan solo Luka Modric se mantiene como futbolista clave en dar un estilo al juego del Real Madrid. Tiene nuevos compañeros de viaje. La figura de centrocampista defensivo que representaba Sami Khedira, la gran sorpresa de Ancelotti en aquella final al hacerle jugar sin ritmo y recién recuperado de una larga lesión, la asume Casemiro, que en Lisboa ya integraba la plantilla pero con otra responsabilidad menor.

Con Zidane ha dado el salto de calidad para ser el ancla madridista y convierte en figura imprescindible. Escudero del croata es también Kroos, que se ha liberado de jugar en una zona donde sufría para tapar agujeros en defensa que dejaban sus compañeros, y puedo explotar más el físico en el aspecto ofensivo y su calidad en la construcción del juego. Zidane extiende la mentalidad de querer ser protagonista, tener la pelota y personalidad con ella, salir al ataque en la búsqueda de goles.

Diferentes armas para una misma mentalidad. Junto a Modric y Casemiro solo Isco se mantiene de los centrocampistas de la Décima. El colombiano James Rodríguez, el croata Mateo Kovacic y la verticalidad de Lucas Vázquez son armas a explotar que cambian la cara al Real Madrid si la final no va por el camino que desea.

LA BBC EN PERFECTO ESTADO: Solamente Gareth Bale llegó en plenitud de condiciones a la final de Lisboa. Karim Benzema puso en juego su presencia en el Mundial de Brasil al jugar con una microrrotura y Cristiano Ronaldo llegó muy mermado.

Como ha confesado el portugués estos días, el estado de sus isquiotibiales le impedían ejecutar en el campo lo que le dictaba su cabeza. A Milán los tres jugadores decisivos en el aspecto ofensivo madridista llegarán en gran momento.

Benzema recuperado de su última lesión y con el deseo de quitarse la espina con un gran título de los problemas extradeportivos que le han alejado de su selección en la Eurocopa; Cristiano buscando el récord de goles en una edición de la Liga de Campeones, que él mismo marcó con 17 dianas, recuperado de la lesión muscular que marcó su recta final de la temporada y el golpe que sufrió a cuatro días de la gran cita; y Bale como referencia en un año en el que tiró de galones para ser referente cuando el Real Madrid le necesitó, autor además del gol que dio la clasificación y tumbó al Manchester City en semifinales.

Ante la falta de rotación de la BBC, las lesiones que los tres han sufrido en diferentes momentos de la campaña les permite mejorar su estado físico respecto a hace dos años. Puede ser un factor decisivo.

EFE