Franz Beckenbauer, otrora leyenda y figura respetada del deporte alemán, atraviesa en la actualidad una de sus horas más bajas, alcanzado por la sombra de corrupción que afecta a la Federación Alemana de Futbol.

El exfutbolista está en el punto de mira de la opinión pública del país después de que saliera a luz que firmó un acuerdo con el entonces vicepresidente de la FIFA, Jack Warner, de Trinidad y Tobago, justo cuatro días antes de que se adjudicara la sede del Mundial de 2006 a Alemania.

En el documento, que fue descubierto a través de una investigación interna de la Federación Alemana de Futbol, se prometían “determinados servicios”. Ahora, el organismo evalúa el acuerdo como un posible caso de soborno.

La Federación alemana insta a Beckenbauer a que contribuya a aclarar el asunto. Sin embargo, por el momento, la exleyenda del futbol alemán guarda silencio, lo que le hace ganarse las críticas de la prensa del país.

El diario berlinés Tagesspiegel se pregunta “¿Dónde está Franz Beckenbauer? El hombre que parecía vivir un cuento de hadas en 2006 dejándose ver en Múnich, Berlín y Hamburgo, siempre a bordo de su helicóptero para no perderse nada. Ahora ha desaparecido”. “Desapareció sin dejar rastro hace casi tres semanas y seguramente está escondido tras los setos de su casa en Salzburgo”.

En horas complicadas, varias voces autorizadas del mundo del balompié se posicionaron a favor del exjugador.

Compañeros de profesión como el director general del Bayern Munich, Karl-Heinz Rummenigge, criticaron el comportamiento de la Federación alemana.

“Si un amigo atraviesa momentos difíciles, hay que estar a su lado”, advirtió Rummenigge, quien dijo también que el organismo tenía mucho que agradecerle a Beckenbauer.

El escándalo que ahora pone entre las cuerdas al también llamado Kaiser, fue develado por el semanario Der Spiegel, que desde un principio apuntó a un dudoso pago de 6.7 millones de euros para lograr el voto favorable de cuatro delegados asiáticos, un asunto en el que Beckenbauer habría tenido participación.

El pasado lunes, Wolfgang Niersbach, máximo responsable de la Federación Alemana de Futbol desde marzo de 2012, presentó su dimisión a causa de su actuación relacionada con la adjudicación de la sede del Mundial del año 2006.

Dijo abandonar su cargo por “responsabilidad política” y después de “que se hayan descubierto algunas cosas esta semana”. No obstante destacó que durante su gestión no hubo una “Caja B” en la Federación y recalcó además que no se había comprado votos de delegados.

NTX