Sabemos que la felicidad no se puede comprar. Es cierto, aunque también es cierto que es muy difícil ser felices si no tenemos cubiertas las necesidades básicas. Pero hay cosas sorprendentes que están a la venta:

  • El número de celular de tu doctor. Por una cuota anual de mínimo 1,500 dólares puedes tener este servicio premium.
  • Un mejor lugar en la prisión. Por 82 dólares la noche, en California puedes tener una celda limpia y alejada del resto.
  • Brincarte las filas en parques de diversiones, en revisiones en los aeropuertos, en hospitales públicos para ser atendido y muchos otros lugares. Puedes pagar para no hacer fila o para que alguien la haga por ti. También puedes comprar un lugar en la fila para entrar a una audiencia en el Congreso o en la Suprema Corte de Estados Unidos.
  • Los servicios de una mujer en la India para que sea madre subrogada (6,000 dólares).
  • Puedes comprar el derecho a contaminar. En la Unión Europea, trece euros te dan el derecho de emitir una tonelada métrica de contaminantes.
  • Por 6,500 dólares puedes matar una morsa en el Ártico.
  • Puedes comprar la póliza de seguro de vida de un anciano. Si muere pronto, tendrás una ganancia.
  • Puedes pagarle a alguien para que se disculpe por ti o para que te prepare un discurso para la boda de tu hija.

También hay formas asombrosas para ganar dinero:

  • Algunas empresas te pagan si bajas de peso o dejas de fumar.
  • Puedes rentar una parte de tu cuerpo para que una compañía te ponga un tatuaje temporal con publicidad.
  • Recibirás buen dinero si decides participar en pruebas de nuevos tratamientos médicos.
  • Algunas escuelas en Texas les pagan a los niños dos dólares por cada libro que lean.

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Fuente:

What Money Can’t Buy, The Moral Limits of Markets. Michael J. Sandel.