Para que vivas la experiencia real del brasileño promedio puedes hospedarte en una favela durante tu visita al mundial de fútbol de 2014.

Reconocidas por sus calles angostas, falta de higiene y la inseguridad que las rodea, estos barrios ofrecerán lugares de hospedaje ante la sobre demanda de habitaciones.

“Podemos ofrecer un nivel de calidez humana y de autenticidad que los sitios de abajo no pueden dar”, dice María Clara dos Santos, dueña de una casa de estas.

La decisión del Estado brasileño de intervenir las favelas con las fuerzas de seguridad policiales y el Ejército, generó que la prosperidad de las pensiones y la posibilidad de que sean redituables para sus dueños. El proceso de “pacificación” que comenzó durante el Gobierno de Lula disminuyó la tasa de homicidios y robos pero no la abolió. El peligro sigue existiendo.