Catalogados por el folclor mexicano con adjetivos especiales como “de paso” o “de pisa y corre”, los moteles y hoteles guardan en su nombre un sinnúmero de conceptos entre los que destacan el haberse convertido en sitios clásicos para brindar un adecuado y secreto nido de amor, refugio correcto de los amantes y del amor prohibido.

Si lo celebra cada año, nunca está de más conocer nuevos y sugestivos lugares. Si se estrena, mejor no meter la pata e ir a tiro hecho. Escaparse a un hotel en medio del bosque o en la ciudad siempre añade una chispa de emoción. En el día de San Valentín Cupido está, a la vuelta de la esquina, armado con sus flechas. Pero ahora sobre ruedas y no precisamente en patines.

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En la Glorieta de las Cibeles, entre las calles de Durango y Oaxaca, colonia Roma, este viernes 14 de Febrero, circuló un “Motel Rodante”, para aquellos que además de prodigarse mutuamente su amor, disfrutaron de una “vueltecita” por esta tradicional parte de la Ciudad de México.

El vehículo adaptado como motel, sirvió a una campaña publicitaria, brindando a los enamorados el servicio gratuito de hotel y limosina, pues contaba con sugestivo decorado, para hacer más placentero ese “momento tan especial”.