La Policía religiosa del Reino de Arabia Saudita emitió un comunicado con el que prohíbe la celebración del Año Nuevo entre los habitantes musulmanes, pero también entre los extranjeros residentes en ese país.

El principal argumento de las autoridades de Arabia es que los habitantes de su país deben seguir el calendario lunar y no el gregoriano, que rige en el mundo occidental.

Se vigilará la venta artículos alusivos o celebre fiestas al respecto, en una medida que ya ha utilizado en fechas como el Día del Amor y la Amistad, celebrado en el mundo “occidental” el 14 de febrero.